Internet en Suiza: la cuenta de las cuatro opciones

Equipo de Roami
2. November 2026
27 min de lectura
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Roami ayuda a los viajeros a mantenerse conectados globalmente con planes eSIM confiables que incluyen cambio automático de operador entre redes locales.

Internet en Suiza: la tarjeta que sale a 2 CHF al día

El tren sale de Zúrich hacia Berna en seis minutos y el panel aún no ha decidido en qué andén. Miras el móvil, no hay red, y el panel está a cuarenta metros. Ese es el momento exacto en el que uno se acuerda de que no resolvió internet antes de salir del hotel.

La pregunta que trae a la mayoría hasta aquí no es cómo funciona una eSIM. Es más simple y más urgente: cómo tener internet en Suiza sin pagar una barbaridad, y qué hay que hacer al llegar. Este país tiene fama de caro y en telefonía la fama es merecida, pero también tiene un sistema de prepago que se explica mal por costumbre y que puede salir a dos francos al día.

Eso es lo que vamos a desmontar: los cuatro caminos que existen, cuánto cuesta cada uno con números de la web oficial de Swisscom, qué papeles te van a pedir en el mostrador y en qué casos el camino barato sale caro.

Un aviso previo que vale para todo el artículo: Suiza no está en la Unión Europea. El roaming gratis de tu tarifa española no aplica aquí, ni de refilón. Si vienes con la idea de que el móvil funcionará como en Francia, el susto llega en la primera factura. El detalle por operador está en la guía de la cuenta del roaming con tu tarifa española, y aquí solo lo resumimos para poder compararlo con lo demás.

¿Cuánto cuesta internet en Suiza un día suelto?

Swisscom, la operadora incumbente, vende el prepago más simple del mercado y es el que mejor enseña la estructura de precios del país. Todas las cifras de esta sección salen de su ficha oficial de prepago, consultada el 27 de octubre de 2026; la página está en francés y alemán, pero las cantidades se leen igual. Su tarifa base no tiene cuota mensual y se cobra por uso:

Concepto Precio Condición
Datos 2,00 CHF al día Solo se cobra el día si transfieres más de 10 KB
Llamadas 0,29 CHF por minuto En Suiza y Liechtenstein
SMS 0,15 CHF por mensaje Dentro de Suiza
Tope de velocidad 128 kbit/s Al llegar a 10 GB en 30 días

Traducido a un viaje real: si un día miras mapas, escribes y compras un billete, pagas 2 CHF por ese día. Si al día siguiente el móvil se queda en el bolsillo y no transfiere nada, no pagas. Un viaje de cinco días con tres días de uso real cuesta 6 CHF de datos, unos 6,50 € al cambio de estos días.

Ese es el dato que nadie pone en el titular, y es el que decide la compra para mucha gente. Dos francos al día por datos en un país donde el café cuesta cinco es, objetivamente, barato.

La letra pequeña también importa. El umbral de 10 KB es tan bajo que cualquier sincronización en segundo plano lo supera: si el móvil está encendido con datos, pagas el día. Y el tope de 128 kbit/s al llegar a 10 GB en 30 días convierte el móvil en algo que sirve para mensajes y mapas, no para vídeo. Para un turista, 10 GB en un viaje es una barbaridad; para alguien que trabaja desde el móvil, es un martes.

¿La tarjeta de 7 días por 20 CHF gana a una eSIM?

Swisscom vende además cuatro bolsas planas que sustituyen a la tarifa diaria. La que interesa a un viajero es la de siete días:

Bolsa Precio Qué incluye
Flat 7 20 CHF 7 días, datos ilimitados a 50 Mbit/s, llamadas y SMS ilimitados en Suiza
Flat 15 40 CHF Lo mismo, 15 días
Flat 30 65 CHF Lo mismo, 30 días
Flat 90 150 CHF Lo mismo, 90 días
24h Speed+ 5 CHF 5 GB a velocidad máxima durante 24 horas
Datos 500 MB 6,90 CHF 30 días
Datos 2 GB 19,90 CHF 30 días
Datos 5 GB 29,90 CHF 30 días

Veinte francos por siete días son unos 21 €, y ahí está la comparación incómoda: la eSIM de siete días más barata del mercado cuesta 21,54 € y la más conocida 25,50 €. La tarjeta SIM 7 días de Swisscom, con número suizo, llamadas y SMS incluidos, sale prácticamente al mismo precio que la eSIM de datos.

Pero el diablo está en el límite de velocidad. Los 50 Mbit/s de la Flat 7 son un techo duro, no una orientación: la operadora lo aplica siempre. Para mapas, mensajes, billetes y fotos es de sobra. Para bajar un archivo grande desde el tren, se nota. Y esa es la diferencia real con una eSIM, que en Suiza no publica techo por plan y en la práctica va a la velocidad que da la red.

Hay tres costes ocultos más que la tabla no enseña. El primero es el tiempo: comprar la tarjeta implica encontrar la tienda, esperar turno y pasar por el trámite de identificación. El segundo es el saldo inicial: la tarjeta se vende con crédito precargado —veinte francos en la ficha que consulté— y la activación, que vale 19,90 CHF, va incluida. El desembolso de entrada, por tanto, no es de veinte francos y ya está: es el paquete de bienvenida completo. El tercero es que el número suizo no te sirve para nada si ya tienes WhatsApp.

Y una advertencia que evita el error más caro: la Flat 7 cubre Suiza. Si sales a Francia o a Italia con el plan activo, esos datos van aparte y se pagan a tarifa de roaming. La comparación completa entre las cuatro eSIM, tramo por tramo, está en la guía de qué eSIM conviene en cada tramo de días; aquí seguimos con la tarjeta local.

¿Cuánto cuesta un mes entero de trabajo desde Suiza?

Si el viaje no es una semana sino un mes, la estructura cambia y conviene saberlo antes de comprar cuatro bolsas de siete días.

La Flat 30 de Swisscom cuesta 65 CHF, unos 70 €, con datos ilimitados a 50 Mbit/s, llamadas y SMS ilimitados en Suiza. Puesta al lado de las eSIM de treinta días, que van de 60,49 € a 68,90 €, la conclusión es incómoda para el producto digital: para un mes, la tarjeta local cuesta lo mismo o menos, y encima trae número y llamadas.

Lo que compras con la eSIM en ese escenario no es precio, es comodidad: no hay trámite, no hay tienda, no hay documento. Si tu empresa te manda un mes a Zúrich y tú llegas un domingo, eso vale dinero. Si llegas un martes por la mañana con la tarde libre, la tienda es la mejor opción.

Tres detalles que solo aparecen cuando te quedas semanas. El primero, la velocidad: 50 Mbit/s de techo se queda corto si compartes con el portátil y haces videollamadas en alta definición; para eso existe el bono de 24 horas con 5 GB a velocidad máxima por 5 CHF, que puedes comprar los días que de verdad lo necesites. El segundo, el punto de acceso: la ficha del prepago no distingue entre datos del móvil y datos compartidos, y en la práctica el hotspot funciona; si vas a tirar del portátil todo el mes, confírmalo en la tienda y guarda la respuesta. El tercero, el consumo real de un mes trabajando: entre 30 y 60 GB si no miras el vídeo, y ahí el ilimitado deja de ser un lujo y pasa a ser la única opción sensata.

Y un aviso para quien piense en contrato en lugar de prepago: los datos móviles en Suiza con contrato son de los más caros de Europa, con cuotas que empiezan donde acaba el prepago. Para una estancia de semanas, el prepago es la vía; para quedarse años, hay que negociar y comparar MVNO.

¿Qué papeles piden para venderte una SIM suiza?

Suiza exige identificar al titular de cualquier tarjeta prepago suiza. En la práctica significa que en el mostrador te van a pedir el pasaporte, y en muchos puntos basta el DNI europeo, y que alguien teclea tus datos en el sistema antes de entregarte el plástico.

No es un trámite que se pueda saltar comprando en un kiosco: la activación se hace contra tu documento en el momento. Si vas con el pasaporte en la mochila y el documento en el hotel, vuelves otro día.

Dos cosas que conviene llevar resueltas antes de llegar al mostrador. La primera, una dirección: algunos formularios piden domicilio, y el de tu hotel sirve. La segunda, el idioma: en Zúrich y Basilea el trámite suele hacerse en alemán o inglés; en Ginebra y Lausana, en francés. Con un nivel básico de inglés se resuelve, pero no cuentes con que el dependiente hable español.

Y un detalle que ahorra tiempo: si tu móvil admite eSIM, Swisscom permite contratar el prepago en formato eSIM, sin plástico. El alta sigue pidiendo identificación, así que si no tienes dirección ni forma de pago suiza, el mostrador sigue siendo más rápido. La lista de móviles que admiten eSIM te dice en dos minutos si tu modelo está en ese grupo.

¿Dónde se compra sin perder media mañana?

Cuatro sitios, con lógicas distintas.

La tienda de la operadora. Es la vía segura: te identifican, te activan y te comprueban que navega antes de que salgas. Es donde se resuelve una tarjeta SIM para Suiza cuando llegas sin nada instalado y sin ganas de improvisar. Están en el aeropuerto de Zúrich, en las estaciones centrales de las ciudades grandes y en los centros comerciales. Es la opción más lenta y la que menos problemas da.

El supermercado. Migros y Coop venden sus propias marcas móviles en caja, con red de Swisscom detrás. Son más baratas y el trámite es el mismo, pero el personal de caja no resuelve dudas técnicas: si algo no funciona, te toca llamar.

El kiosco. Hay puntos de venta en estaciones y aeropuertos con tarjetas de varias marcas. Cómodo y con horarios amplios; la identificación se hace igual.

La web de la operadora. Solo tiene sentido si vas a llegar y quedarte semanas, o si viajas con frecuencia. Para una semana, el paquete de bienvenida y el trámite no compensan frente a una eSIM comprada desde casa.

Una nota sobre horarios, que en Suiza no son los españoles: las tiendas cierran el domingo en casi todo el país, incluidas muchas del centro de las ciudades. Si aterrizas un domingo por la tarde, la vía del mostrador puede estar cerrada y te quedas con lo que llevabas instalado. Ese es un argumento a favor de resolverlo antes de volar, y no es menor.

¿Se puede pagar con TWINT o hace falta efectivo?

TWINT es la aplicación de pago móvil que usan casi todos los suizos, y no te va a servir. Está atada a un número suizo y a una cuenta bancaria del país, así que un turista no puede abrirla ni con pasaporte.

Lo que sí funciona: tarjeta Visa o Mastercard en cualquier datáfono, y Apple Pay o Google Pay con una tarjeta española en los comercios con contacto sin hilo. Las tiendas de operadora aceptan tarjeta sin problema.

Efectivo, poco pero algo. En Suiza se paga con tarjeta en casi todas partes, incluido el transporte, pero hay kioscos pequeños, máquinas y algún refugio de montaña que solo aceptan moneda. Lleva veinte francos en billetes pequeños el primer día y no te preocupes más.

Dos avisos prácticos. El primero: recargar el prepago desde la web de la operadora pide una tarjeta que acepte pagos internacionales; una tarjeta española normal suele funcionar, pero si tu banco bloquea por seguridad, tendrás que autorizar el cargo desde la app. El segundo: la máquina de autoservicio de algunas estaciones no acepta billetes de 100 CHF, y esos son los que suelta el cajero. Pide cambio en el mostrador.

¿Cuánto se paga de más por el cambio de francos?

Aquí hay un sobrecoste que casi ninguna guía calcula y que cambia la comparación entre la tarjeta local y la eSIM.

Los precios suizos están en francos. Cuando pagas con una tarjeta española, tu banco convierte a euros con un margen que suele estar entre el 1,5 % y el 3 %, y en algunas tarjetas se suma una comisión fija por operación fuera de la zona euro. Una compra de 20 CHF puede acabar costando 22,50 € en lugar de 21,40 €.

No es una tragedia, pero sí altera la cuenta. Si comparas los 20 CHF de la Flat 7 con los 21,54 € de una eSIM y no metes el margen de cambio, la tarjeta local parece más barata de lo que es. Con el margen dentro, quedan prácticamente empatadas, y el desempate pasa a ser el trámite.

La forma de no pagar ese peaje es doble. O usas una tarjeta sin comisión de cambio, que hoy ofrecen varias fintech, o compras en euros desde el principio: la eSIM se cobra en euros, con IVA incluido, y no hay conversión que calcular. Para un viaje corto, esa es la razón menos romántica y más real por la que mucha gente acaba en una eSIM.

¿Salt y Sunrise son más baratas que Swisscom?

Salt y Sunrise compiten con pases diarios y bolsas de datos, y su estructura es parecida: pagas por día de uso o por una bolsa con caducidad. No voy a darte aquí sus precios exactos porque cambian cada temporada y estarían caducados antes de que leas esto; lo que sí importa es la estructura con la que se comparan.

Mira tres cosas, siempre en este orden:

  1. Cuánto cuesta el día activo. Algunas tarifas cobran por día natural, otras solo por día con consumo. La segunda es la que te conviene si vas a estar tres días y solo uno con datos.
  2. Qué velocidad incluye. Un pase diario a velocidad limitada puede ser perfecto para mapas y decepcionante para todo lo demás.
  3. Si el techo es diario o mensual. Un tope de 10 GB al mes es generoso para un turista; un tope de 1 GB al día es otra cosa.

La diferencia real entre las tres operadoras en Suiza no es el precio, es la cobertura de montaña. Swisscom llega a valles y puertos donde las otras dos se quedan cortas, y eso lo notan los que caminan, no los que van de ciudad en ciudad. Si tu viaje es Zúrich, Lucerna y Berna, cualquiera de las tres sirve. Si vas a pasar días en un valle del cantón de los Grisones, la elección ya no es indiferente.

¿Con 5 GB se cubre una semana de mapas y trenes?

Sí, y con margen. Un viaje de una semana por ciudades y trenes consume entre 3 y 5 GB si no te pasas con el vídeo. El desglose típico:

  • Mapas con tráfico y búsquedas: 300 a 500 MB al día si lo usas mucho caminando.
  • Aplicación de SBB para horarios y billetes: menos de 100 MB en todo el viaje.
  • Fotos que se suben solas a la nube: entre 200 MB y 1 GB al día si no lo desactivas.
  • Mensajes y redes sociales con imágenes: 200 a 400 MB al día.
  • Vídeo: 300 MB por cada media hora en calidad normal.

El gasto grande no es el que crees. No es el mapa: es la copia de seguridad de fotos y las actualizaciones automáticas. Las dos se apagan antes de salir y el consumo se desploma. Un móvil que sube cincuenta fotos al día a la nube se come más datos que un viaje entero de mapas.

Con eso, los 5 GB de una bolsa de datos cubren una semana de uso normal, y el ilimitado solo tiene sentido si compartes con el portátil o ves vídeo a diario. En la práctica, la mayoría de la gente que compra ilimitado para Suiza está pagando por un techo que no va a tocar.

¿El wifi del tren y del aeropuerto aguanta una tarde?

Aguanta un rato, no una tarde de trabajo.

Los coches de las líneas InterCity de SBB llevan wifi propio, y para correo y mensajes va fino. En los regionales y en las líneas de montaña la cosa cambia: no siempre hay, y cuando hay, la cobertura del propio tren depende del tramo. En un túnel largo, ni wifi ni datos.

Los aeropuertos de Zúrich y Ginebra dan wifi gratis con límite de tiempo. Sirve para avisar de que has llegado y para descargar el mapa que se te olvidó; no para una videollamada de una hora. En Zúrich, además, el wifi del aeropuerto es la red de seguridad si aterrizas sin datos y necesitas comprar algo.

Hoteles y cafeterías: la mayoría tiene wifi, y en Suiza es bastante común que sea gratis. Los que cobran suelen cobrar bastante, así que si tu hotel está en ese grupo, el cálculo cambia: una tarjeta de 20 CHF puede salir más barata que tres días de wifi de hotel.

Y el wifi público de las ciudades existe pero es irregular. No organices el día contando con él.

¿Se puede llegar y usar el móvil español con datos?

Se puede, y es la vía más caras de todas si no has mirado la tarifa. Suiza está fuera del área de roaming europeo, así que cada operador español decide qué cobra, y las cifras van de razonables a absurdas.

Los tres modelos que existen: una promoción que incluye Suiza en una zona extra (Vodafone la ha tenido, con fecha de caducidad), un pase diario de unos 6 € con tope de datos (Movistar), o tarifa por megabyte (Lowi, con un precio que convierte 200 MB en casi 400 €). La guía de roaming tiene el detalle y las condiciones de cada una.

Para el propósito de esta página basta una regla: si tu operador te cobra por megabyte, no uses datos en Suiza ni un minuto. Desactiva el roaming de datos antes de subir al avión y resuelve con wifi o con una tarjeta local. Un mapa que se actualiza solo puede costarte más que la cena.

¿Por qué el móvil se engancha a una antena francesa en Ginebra?

Porque la frontera es física y la red no entiende de líneas dibujadas. En Ginebra, el centro está a menos de dos kilómetros de Francia, y hay calles donde la antena más potente es francesa. Lo mismo pasa en Basilea con Alemania y en Lugano con Italia.

Si estás en Suiza con una tarjeta suiza contratada sin roaming, el móvil puede registrarse en una red extranjera y quedarse sin datos, o cobrarte roaming sin que te des cuenta. Si estás con tu tarifa española, el problema es el contrario: el móvil salta de red suiza a francesa y vuelve, y cada salto puede facturar.

Dos medidas que lo resuelven. La primera, en el móvil: desactiva la selección automática de red y fija la operadora suiza mientras estés en el país. En iPhone y Android está en los ajustes de la línea, y cuesta treinta segundos. La segunda, en la tarifa: si tu plan es de datos de un solo país, comprueba que el roaming de datos está apagado para esa línea, así el móvil no intenta registrar datos en una red que no le corresponde.

Es un problema de tres ciudades y de las zonas rurales de frontera, no del país entero. Pero si tu viaje empieza en el aeropuerto de Ginebra, es lo primero que vas a vivir.

¿Sirve cualquier móvil o hace falta VoLTE?

Aquí hay dos comprobaciones que se hacen en dos minutos y evitan un viaje incómodo.

La primera es la voz. Las redes suizas funcionan en 4G y 5G, y el 3G ya está en retirada en toda Europa. Un móvil que no soporte VoLTE puede tener datos perfectos y no ser capaz de hacer una llamada, porque la voz ya no viaja por la red antigua. Si compras una tarjeta prepago con llamadas incluidas y tu móvil es de 2018 o anterior, comprueba en los ajustes que la opción de VoLTE existe y está activada antes de salir de casa.

La segunda es la tarjeta física. Si tu móvil es de los que ya no tienen bandeja, como los iPhone vendidos en Estados Unidos desde 2022, no puedes comprar una tarjeta SIM suiza porque no hay dónde meterla. En ese caso la eSIM no es una alternativa: es la única vía. Merece la pena saberlo antes de plantear el viaje alrededor de una tienda.

Y un detalle de cobertura que afecta a móviles importados: las redes suizas usan las bandas habituales europeas, incluida la de 800 MHz que da penetración en interiores y en el campo. Un modelo sin esa banda funciona en el centro de Zúrich y sufre en un pueblo del valle. No es un problema de marca, es de versión del modelo, y se consulta en la ficha técnica.

¿Se puede tener internet sin comprar ninguna tarjeta?

Sí, y hay gente que lo hace. La estrategia del wifi total funciona si aceptas tres condiciones: planificas el día por la mañana en el hotel, descargas los mapas y los billetes antes de salir, y no necesitas nada urgente en la calle.

Qué se puede hacer así: consultar horarios, reservar mesa, comprar entradas, mandar mensajes desde el hotel o desde una cafetería, usar el mapa descargado con GPS (que funciona sin datos).

Qué se rompe: cambiar un billete en el andén, encontrar una farmacia de guardia, avisar de un retraso, pedir un taxi, mirar el panel de un vuelo cuando el aeropuerto está saturado y el wifi va lento. Y algo más importante: si viajas con otra persona y os separáis, sin datos no hay forma de reencontrarse salvo punto y hora.

Mi opinión, después de haber visto a gente pasarlo mal por esto: el wifi total sirve para un viaje de dos días en una ciudad con hotel bien conectado. Para cualquier cosa más larga, 20 CHF es el mejor dinero que vas a gastar en Suiza. Y si el problema es solo el precio, una eSIM de datos cuesta menos que una cena y se instala antes de salir.

¿Y si la tarjeta nueva no navega a la primera?

Cuatro causas, en orden de frecuencia.

No está activada. La tarjeta se vende inactiva y hay que activarla: algunas al primer arranque, otras con un código o desde la web. Si el móvil muestra la operadora pero no hay internet, casi siempre es esto.

Falta el APN. La mayoría de los móviles lo configuran solos al meter la tarjeta. Cuando no lo hacen, hay que escribirlo a mano; el dato lo da la operadora y suele estar en el folleto o en su web. Sin APN correcto, hay cobertura y no hay datos, que es el síntoma más confuso de todos.

No hay saldo. La tarifa base descuenta 2 CHF al día. Si el crédito es cero, el móvil se queda con señal y sin datos. Se recarga en la web de la operadora, en la app o con una tarjeta física en el kiosco.

El móvil está usando la otra línea. Si llevas tu SIM española y la suiza a la vez, comprueba qué línea tiene los datos. Es un fallo de dos toques y da una hora de quebraderos de cabeza.

Si has pasado los cuatro y sigue sin ir, vuelve a la tienda el mismo día. Con la tarjeta recién comprada, el cambio es gratis y sin preguntas; a los tres días, ya es una incidencia.

¿Tiene sentido una SIM solo de datos para la tablet?

Para la tablet, casi nunca. Para el coche de alquiler o para un portátil, a veces.

Suiza tiene tarifas solo de datos pensadas para tablet, router portátil o cámara de vigilancia, y suelen dar más gigas por franco que las tarifas con voz. El problema es que la mayoría van con contrato o con domiciliación, y para un turista eso no encaja.

La alternativa práctica es el móvil como router: compartir datos por wifi o por cable desde el móvil. Es gratis, funciona y consume batería. Si el plan que has contratado limita el punto de acceso, el cable no lo arregla, porque el consumo es el mismo.

Y si de verdad necesitas un router propio, un modelo 4G básico cuesta entre 100 y 150 CHF, más la tarjeta. Ese dinero no se recupera en un viaje: solo tiene sentido si vuelves cada mes o si trabajas desde la carretera.

¿Cuánto cuesta conectar un coche de alquiler y dos móviles?

Un caso concreto, con números. Dos adultos, ocho días, coche de alquiler, un móvil cada uno.

Opción tarjeta local: dos tarjetas de Swisscom con Flat 7 más un día suelto cada una. 20 CHF + 2 CHF por tarjeta, 44 CHF en total, unos 47 €. Incluye número suizo, llamadas y SMS, y 50 Mbit/s de techo. Requiere dos trámites en el mostrador.

Opción eSIM: dos planes de siete días. Con la más barata del mercado, 43,08 €; con la más conocida, 51 €. Cero trámites y funciona desde que aterrizas.

Opción mixta, la que yo haría: una tarjeta local para el que va a hacer llamadas y una eSIM para el otro, o directamente dos eSIM si nadie necesita número suizo. El coche no necesita tarjeta propia: el móvil hace de router para el navegador si el coche no trae datos.

La diferencia entre la opción más barata y la más cómoda es de unos cuatro euros en este escenario. Con esos márgenes, la decisión no es económica: es de tiempo y de ganas de hacer cola.

Cuatro puertas, y el orden en que las probaría

Resumen operativo, en el orden en que yo lo resolvería. Si buscas internet, Suiza premia la previsión y castiga la improvisación: elige una puerta antes de salir, no dos.

Si viajas menos de tres días y ya tienes roaming razonable: usa tu tarifa española y no compres nada. Con un pase diario o una promoción, el gasto es acotado y te ahorras todo el trámite.

Si viajas entre tres y siete días: una eSIM de datos comprada antes de salir. Entre 10 y 25 €, se instala en casa y funciona al aterrizar. Es la opción con mejor relación entre precio y fricción para la mayoría. Si la duda es de marca, la reseña de Holafly en Suiza desglosa qué entra en el precio y qué se queda fuera.

Si viajas más de una semana y quieres número suizo: tarjeta local. La Flat 7 o la Flat 15 de Swisscom, o el equivalente de Salt y Sunrise si tu ruta no es de montaña.

Si el viaje pasa de una semana y no quieres trámites: eSIM con muchos días. Cuesta más por día que la tarjeta local, pero se resuelve en el salón de tu casa.

Y un quinto caso que no es una puerta sino una red de seguridad: si llegas y nada funciona, el wifi del aeropuerto y de la estación central te sacan del apuro el tiempo suficiente para comprar la tarjeta o escribir al soporte.

¿Qué hago en los primeros treinta minutos en Zúrich?

Si ya has decidido el cómo, la llegada se resuelve en seis pasos. En este orden.

  1. Antes de embarcar, comprueba que la línea está instalada. Si es una eSIM, el perfil se instala en casa con wifi y se queda desactivado. Si es una tarjeta física, va metida en el móvil desde España.
  2. Al aterrizar, enciende la línea y espera un minuto. No toques nada hasta que el móvil muestre el nombre de la operadora. La primera vez tarda más que la segunda.
  3. Comprueba que los datos van por la línea correcta. En iPhone, Ajustes → Datos móviles → Datos móviles (línea). En Android, Redes e internet → SIM → Datos móviles. Si sigue usando la línea española, estás pagando roaming sin saberlo.
  4. Abre el navegador y carga una página cualquiera. Si carga, ya estás conectado y no hace falta nada más. Si no carga pero hay cobertura, mira el APN antes de tocar el modo avión.
  5. Antes de salir del aeropuerto, descarga el mapa y el billete. El wifi del aeropuerto tiene límite de tiempo; los datos que acabas de activar, no.
  6. Si vas a comprar tarjeta en vez de usar datos propios, baja a la estación central. En Zúrich son quince minutos de tren y hay más mostrador, menos cola y horario más amplio que en la zona de llegadas.

Hay un error de orden que se comete mucho: comprar la tarjeta antes de salir del aeropuerto cuando el vuelo llega a las once de la noche. A esa hora el mostrador puede estar cerrado y el wifi del aeropuerto, saturado. Si tu vuelo es nocturno, la eSIM deja de ser una comodidad y pasa a ser la única opción razonable.

Y una manía que ahorra disgustos: haz una captura de pantalla del correo con el código QR de la eSIM y guárdala en la galería. Si el correo no carga porque no tienes datos, la captura sí.

¿Qué se pregunta la gente en la cola de la tienda?

¿Cuánto tarda el trámite en el mostrador?

Entre cinco y quince minutos si no hay cola. En el aeropuerto de Zúrich, un sábado por la mañana, puede ser el doble. Lleva el pasaporte a mano y no lo dejes en la maleta facturada.

¿Puedo comprar la tarjeta con tarjeta bancaria española?

Sí, en la mayoría de los puntos de venta. En las máquinas de autoservicio y en algunos kioscos puede hacer falta efectivo o una tarjeta con chip compatible. Lleva algo de efectivo por si acaso; en Suiza se acepta casi en todas partes, pero no en todas.

¿La tarjeta funciona en Liechtenstein?

Depende de la tarifa. La tarifa base de Swisscom incluye llamadas a Liechtenstein, pero los datos suelen ser solo para Suiza. Si vas a Vaduz, comprueba la cobertura del plan antes de darlo por hecho.

¿Y en los túneles de tren?

En las líneas principales, sí: los túneles grandes tienen repetidores y la cobertura es sorprendentemente buena. En las líneas secundarias y en los túneles de montaña, no. Es el sitio donde más se nota la diferencia entre operadoras.

¿Necesito el número suizo para algo?

Para reservar en un restaurante que no usa aplicaciones, para llamar a un taxi y para recibir el código de un servicio que exija número local. Si nada de eso entra en tu viaje, el número es un extra que no usas.

¿Puedo recargar la tarjeta desde España antes de volver?

Sí, desde la web de la operadora con tarjeta bancaria. Pero si el crédito caduca por falta de uso, la recarga se pierde. Para un viaje al año, no recargues hasta que vuelvas a tener el viaje decidido.

¿El prepago incluye 5G?

Sí, en las zonas con cobertura 5G y con el móvil compatible. La Flat 7 limita la velocidad a 50 Mbit/s, que es menos de lo que da el 5G en teoría, así que el cuello de botella es el plan, no la red.

¿Qué pasa si se me olvida desactivar el roaming de datos del móvil español?

Que el móvil puede usar datos españoles en Suiza y facturarte según tu tarifa. Antes de volar, desactiva el roaming de datos de tu línea española y deja los datos solo en la línea suiza o en la eSIM. Es el error que más caro sale y el que menos cuesta evitar.

Lo que me llevaría de aquí

Si te quedas con tres frases, que sean estas. Suiza no es Europa para el roaming, así que la tarifa española no te cubre. El prepago local es más barato de lo que su fama sugiere: dos francos al día o veinte por una semana con llamadas incluidas. Y la eSIM no gana por precio, gana por fricción: se compra en casa, se instala en casa y funciona al aterrizar.

La decisión, al final, es una resta entre euros y minutos de cola. Con un viaje de ocho días y dos personas, la diferencia entre la opción más barata y la más cómoda son cuatro euros. Con un viaje de tres días, la tarjeta local ni siquiera compite, porque el desembolso de entrada es mayor que el de una eSIM y el trámite se come media mañana.

Y hay una cosa que no se negocia: el mapa descargado. Da igual la tarjeta que compres, da igual lo que pagues. Un móvil sin batería o sin red en un valle no sirve para nada, y las dos cosas se resuelven en casa, antes de salir, en cinco minutos.

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