Roaming de Vodafone en Estados Unidos: qué pagas de verdad
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Casi todas las guías de roaming que hay en español siguen escritas con la lógica de 2019: salir de la Unión Europea era sinónimo de factura descontrolada y la única salida decente era comprar una SIM de plástico al aterrizar. Ese consejo ya no describe la situación real para quien vuela a Estados Unidos desde España, y la razón es concreta: desde el 16 de junio de 2026 el roaming de Vodafone en Estados Unidos está en el grupo más barato de su nuevo cuadro de bonos diarios.
Tres euros al día por tres gigabytes, con llamadas ilimitadas a España y a números estadounidenses dentro del mismo bono. Eso rompe la comparación que casi todo el mundo hace de memoria. Para un viaje de cuatro o cinco días, el bono diario es más barato que la mayoría de las eSIM de viaje con las que se le compara, y encima conserva tu número español para recibir códigos del banco. A partir de la segunda semana la aritmética se invierte con fuerza, y en cuanto entra un portátil en el equipaje el bono deja de ser la opción sensata casi siempre.
Aquí está la cuenta hecha con tus días y tu consumo, no con el eslogan de la operadora. Van también las cinco cosas que el folleto no dice. Que el día termina a las 23:59 de Madrid y no a medianoche local. Que hay seis territorios incluidos y uno muy visitado que no aparece en la lista. Que un crucero por el Caribe no está cubierto y que, cerca de la frontera, el móvil cambia de red sin preguntar. Y que el bono solo se puede contratar con determinadas tarifas.
Un aviso de fecha antes de seguir. Las tarifas de roaming se revisan varias veces al año y dependen del plan que tengas contratado. Todo lo que aparece aquí está comprobado en octubre de 2026 contra la página pública de Vodafone España y su apartado legal, y está descrito como estructura. El importe exacto que te van a cobrar a ti hay que confirmarlo en Mi Vodafone antes de comprar el billete, no después.
Bono Viaje Diario EE. UU.: 3 GB y llamadas a España por 3 €
El producto se llama Viaje Diario EEUU y sus condiciones publicadas son sorprendentemente concretas para lo que suele ser una tarifa de roaming.
Cuesta 3 € al día con IVA incluido y entrega 3 GB de datos. El detalle que casi nadie espera es el de las llamadas: el bono incluye llamadas ilimitadas a Estados Unidos y a España, y salen por la red móvil, no por VoIP, así que funcionan aunque el hotel tenga un wifi malo. No es un paquete de datos al que hay que añadir voz, como ocurría con los bonos de hace cinco años. Los SMS quedan fuera, y esa es la única pieza que se factura según tu tarifa habitual.
Hay tres reglas de funcionamiento que conviene tener claras antes de contratarlo. La primera: el bono solo se cobra cuando lo usas, no al comprarlo, así que activarlo una semana antes del viaje no cuesta nada. La segunda: se consume en un día natural que termina a las 23:59 hora peninsular española, no a medianoche del lugar donde estés. La tercera: si agotas los 3 GB antes de que acabe el día, el bono se renueva automáticamente por otros 3 € con las mismas condiciones, y lo mismo pasa si decides seguir navegando después de consumirlo. No hay corte seco, hay otro bono.
El sistema avisa. Vodafone manda un SMS al activarse el bono, otro al 80 % del consumo y otro al 100 %, lo que convierte el control del gasto en algo que no depende de tu memoria. Quien haya viajado con una tarifa por megabyte sabrá que ese detalle vale más que el precio.
La letra pequeña que sí importa: el bono del roaming de Vodafone en Estados Unidos está disponible para las tarifas móviles de 10 GB, 30 GB, 60 GB y 160 GB. Si tu tarifa es anterior, es de prepago o pertenece a una marca del grupo con condiciones propias, puede que no lo veas en la aplicación. En ese caso no es que hayas hecho algo mal: es que el producto no aplica a tu contrato.
Los seis territorios que entran y el que no aparece
La ficha oficial enumera el ámbito del roaming de EE. UU. con más precisión de la que suele circular: Estados Unidos, Alaska, Hawái, Islas Vírgenes, Islas Marianas del Norte y Guam.
Los dos últimos son relevantes para un público muy concreto. Guam e Islas Marianas del Norte son destinos habituales de quien trabaja en bases militares o en el sector turístico, y hasta ahora quedaban fuera de casi todos los bonos diarios de operador europeo. Islas Vírgenes entra en la misma categoría. Si tu viaje es a uno de los tres, el bono funciona igual que en Miami y no hay que buscar nada más.
Hawái merece un párrafo aparte porque es donde el bono gana por goleada. Un viaje de siete días a Honolulu con escala en California es exactamente el perfil de cliente para el que este producto está pensado: pocos días, necesidad de número, y un destino donde el wifi del hotel es bueno pero el móvil se usa todo el día fuera.
Lo que no aparece en la lista es Puerto Rico. Es un territorio estadounidense, tiene redes de las tres grandes operadoras y muchos españoles vuelan allí por trabajo o por turismo, pero no está enumerado entre los territorios del roaming de EE. UU., y tampoco lo está en la zona 1 de la política de uso razonable. No significa que no funcione: significa que el precio puede ser el de otra zona. Compruébalo en la aplicación antes de volar, porque es la consulta que más sorpresas da en el mostrador de facturación.
Canadá y México también tienen bono, y cuesta lo mismo
Aquí hay una confusión que sale caro aclarar después del viaje.
Canadá, México, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Uruguay, Japón, Tailandia, Indonesia, India, Vietnam, Egipto, Qatar, Argelia, Túnez, Pakistán, Jordania, Malasia, Albania, Serbia, Montenegro y Georgia forman la zona 6. El precio por día de esa zona es también de 3 €, pero el paquete de datos no es el mismo que el de Estados Unidos: la web pública no detalla el volumen con la misma claridad y hay que verlo en la aplicación al elegir el destino. Lo que sí está claro es que el roaming de Vodafone en Estados Unidos no se extiende a Canadá, aunque el bono de ese país cueste lo mismo por día.
La zona 3 es otra cosa. Arabia Saudí, Azerbaiyán, Bolivia, Chile, China, Costa Rica, Hong Kong y República Dominicana se mueven a 5 € al día por 1 GB. Y el resto del mundo, con Andorra, Australia, Marruecos o Filipinas entre los destinos más pedidos, va por la tarifa Viaje Mundo a 15 € al día por 2 GB.
| Zona | Destinos de ejemplo | Precio por día | Datos incluidos |
|---|---|---|---|
| EE. UU. | Estados Unidos, Alaska, Hawái, Guam | 3 € | 3 GB y llamadas |
| Zona 6 | Canadá, México, Japón, Tailandia | 3 € | se confirma en Mi Vodafone |
| Zona 3 | Chile, China, Costa Rica, Hong Kong | 5 € | 1 GB |
| Zona 2 | Andorra, Australia, Marruecos | 15 € | 2 GB |
Trasladado a un itinerario real: un road trip que entra en Canadá desde Montana, un crucero que escala en Cozumel o una escapada de dos días a Tijuana no quedan cubiertos por el bono estadounidense. Hay que contratar el bono del país correspondiente, y eso son 3 € más al día por cada día que cruces. La alternativa es una eSIM regional que cubra los tres países con un solo paquete, y la comparación entre ambas está en la guía de eSIM para Estados Unidos y Canadá.
La cuenta con tus días: cinco, diez y veintiuno
El precio por día no dice nada hasta que se multiplica por la duración real del viaje y se compara con lo que dan.
Cinco días en Miami o Nueva York. Cinco bonos de 3 € son 15 €, y dan 15 GB repartidos, más llamadas ilimitadas a España dentro de esos días. Una eSIM de viaje para cinco días con 5 o 10 GB se mueve entre 5 y 15 € según la marca y la promoción. La diferencia de precio es pequeña o nula, y el bono gana en dos cosas que la eSIM no tiene: tu número y la voz incluida.
Diez días con tres o cuatro tranquilos. Aquí aparece la ventaja silenciosa del pago por uso: si dos días te quedas en casa de alguien con wifi y no tocas los datos móviles, esos dos días no se cobran. Diez días de uso real son 30 € por 30 GB; ocho días de uso real son 24 € por 24 GB. Una eSIM de 20 GB válida treinta días ronda los 15-25 € en el mercado español, así que el bono empieza a perder por poco.
Tres semanas. Veintiún días de bono son 63 € por 63 GB. La misma eSIM de 20 GB para treinta días cuesta una cuarta parte y cubre el viaje entero, con la contrapartida de que no tienes tu número español para llamar. Para veintiún días, el bono solo se justifica si las llamadas y los códigos de verificación son parte del plan y no un extra que quizá uses.
La cifra que ordena todo esto es el coste por día, no el coste total. El bono cuesta 3 € al día y da 3 GB, llamadas y número. Cualquier eSIM que baje de 1 € al día con 20 GB o más gana por goleada en viajes de más de una semana, y ninguna eSIM gana en un fin de semana largo, porque su precio mínimo ya supera los tres días de bono.
Cuándo el bono gana a una eSIM de viaje
Hay cuatro situaciones en las que el bono de 3 € al día no es un compromiso, es la mejor opción disponible.
La primera es el viaje corto con necesidad de número. Cuatro o cinco días, y necesitas que te llamen del trabajo, del banco o de casa. Una eSIM de datos no te da un número español ni recibe llamadas en tu línea de siempre, y montar dos cosas para cuatro días es más trabajo que pagar 15 €.
La segunda es el viaje con trámites. Códigos de verificación del banco, confirmaciones por SMS de una reserva, una llamada al seguro. Todo eso llega a tu número, y tu número viaja con el bono. Con una eSIM de datos sola esos mensajes siguen llegando si mantienes la línea española activa, pero entonces ya estás pagando dos cosas y conviene saber cuál cuesta qué.
La tercera es el viaje con poca previsión. El bono se activa en un minuto desde la aplicación, incluso en la puerta de embarque. Una eSIM hay que comprarla, instalarla con wifi y configurarla, y aunque son diez minutos, son diez minutos que hay que haber previsto.
La cuarta es el viaje a una sola ciudad con wifi abundante. Si el móvil va a estar la mitad del tiempo en la habitación del hotel, el conteo por día usado convierte el bono en algo más barato que su propia tarifa nominal.
En las cuatro, la ventaja no es el precio por gigabyte. Es que no hay que hacer nada, que las llamadas están dentro y que el número sigue ahí. Quien compare solo el precio por GB va a elegir mal en la mitad de estos casos.
Cuándo pierdes dinero aunque el precio parezca bueno
El bono tiene cuatro agujeros predecibles, y ninguno aparece en la publicidad.
El primero es el portátil. Tres gigabytes al día son muchos para un móvil y muy pocos para un ordenador que sincroniza correo, nube y una videollamada de dos horas. Si el viaje es de trabajo y el portátil va a conectarse al móvil, el bono se agota el primer día y el segundo ya estás pagando la renovación automática a media tarde. Para eso existen tarifas por volumen, y el precio real por GB importa más que el precio por día.
El segundo es el viaje largo. A partir de diez o doce días, la multiplicación diaria hace que el bono cueste más que un plan de 20 GB para treinta días, y la diferencia crece con cada día añadido. Tres semanas con bono son más de 60 € en datos; ese dinero compra mucho más en cualquier otro formato.
El tercero es el segundo viajero. El bono es de una línea. Dos personas con dos móviles son dos bonos, 6 € al día, y ahí la comparación con dos eSIM pequeñas o con una eSIM grande compartida por hotspot cambia por completo.
Queda el itinerario que cruza frontera. El bono cubre Estados Unidos y sus territorios, no Canadá ni México. Un crucero, un road trip por la costa oeste o una escapada a Tijuana obligan a contratar otro bono, y ese día cuesta el doble.
El día del bono acaba a las 23:59 de Madrid
Este es el detalle que explica la mayoría de las facturas que la gente no entiende, y no lo cuenta casi nadie.
El bono se consume en un día natural medido en hora peninsular española. Cuando en Madrid son las 23:59, el día del bono ha terminado, aunque en Los Ángeles sean las 14:59 de la tarde y tu jornada estadounidense esté en su mejor momento. Y al revés: cuando en Madrid son las 8:00, en Nueva York es medianoche y el bono acaba de empezar.
De ahí sale el cálculo incómodo: un viaje de cinco días reales puede consumir seis bonos, y no por haber gastado más datos, sino por el desfase horario. Vuelo que sale de Madrid por la mañana y llega a Nueva York por la tarde: el día de la llegada ya está a mitad en España. Vuelo de vuelta que sale de Los Ángeles por la tarde y llega a Madrid por la mañana siguiente: el día de la salida también se cobra.
La forma de no llevarse la sorpresa es contar días españoles, no días de destino. Si aterrizas en Estados Unidos después de las 18:00 hora española, ese día ya solo te quedan cinco o seis horas de bono y quizá no valga la pena activarlo hasta la mañana siguiente. Y si el vuelo de vuelta sale por la tarde de California, ese día también está dentro.
El roaming de la UE no cubre Estados Unidos
Media España sigue creyendo que el roaming es una sola cosa y que, como en Europa ya no se paga, en Estados Unidos tampoco. No es así, y la razón es legal, no comercial.
El reglamento europeo que sostiene la norma de roaming como en casa se aplica al Espacio Económico Europeo. Estados Unidos queda fuera de su ámbito, igual que Suiza, el Reino Unido o Turquía, que Vodafone incluye por acuerdo comercial y no por obligación. La propia política de uso razonable de la operadora coloca Estados Unidos junto a los países de la zona 1 comunitaria, pero eso no significa que el tráfico sea gratuito: significa que se le aplica el mismo régimen de uso razonable, con su letra pequeña sobre residencia y permanencia.
Esa letra pequeña importa a quien pasa meses fuera. La política contempla recargos si en cuatro meses el consumo en roaming supera al consumo en España, si hay líneas con largos periodos de inactividad usadas solo en el extranjero o si se activan varias SIM de forma secuencial. Para un viaje de dos semanas es irrelevante. Para quien teletrabaja desde Miami medio año, no.
La consecuencia práctica de todo esto es que el móvil, sin bono, no se queda sin cobertura: se queda con una factura por consumo. Los datos siguen pasando y cada megabyte se cobra a la tarifa internacional de tu plan.
Cómo saber si tu Móvil Ilimitada 5G ya lo incluye
Antes de comprar nada hay una comprobación de dos minutos que puede ahorrarte el viaje entero, porque hay un caso en el que no necesitas bono.
Vodafone incluye el roaming en Estados Unidos sin coste adicional en la tarifa Móvil Ilimitada 5G. Si tienes esa tarifa, el bono es un gasto evitable: ya tienes datos y voz en EE. UU. dentro de tu cuota. La lista de planes que lo incluyen cambia con las renovaciones, así que la fuente fiable es tu contrato o la ficha de tu tarifa en Mi Vodafone, no un artículo.
El camino corto: abre la aplicación, entra en tu tarifa y busca el apartado de roaming o de destinos incluidos. Si Estados Unidos aparece como incluido o en zona 0, no compres ningún bono. Si aparece con un precio por día, ese es el precio que te van a cobrar y el bono es lo que estás comprando.
El camino alternativo, si la aplicación no lo aclara: llama al 123 antes de viajar y pregunta literalmente si tu tarifa incluye datos en Estados Unidos y con qué límite. La respuesta queda registrada, lo que sirve de algo si luego aparece un cargo discutible.
Una confusión de nombre que aparece mucho: quien busca esim prepago vodafone para un viaje suele estar buscando un producto que no existe con ese nombre. Vodafone no vende un paquete de datos prepago para el roaming; vende dos cosas distintas, el bono diario que se cobra por día usado y la eSIM de viaje que se paga una vez y no requiere contrato. Ninguna de las dos funciona como una tarjeta de saldo que se recarga antes de volar.
Un detalle que se pasa por alto: incluso cuando Estados Unidos está incluido, hay una política de uso razonable detrás. Incluido no significa sin techo, significa que no pagas mientras el uso sea razonable, y esa política está publicada en el apartado legal de roaming de la operadora.
Activar el bono en la app: tres pasos y un cuarto
El bono se compra y se activa desde Mi Vodafone, y hacerlo en el aeropuerto con wifi es perfectamente válido.
Primero, entra en la aplicación y busca la sección de roaming o de viajes. Elige el destino Estados Unidos y el bono diario. La aplicación te dirá el precio por día y, si hay más de un bono para el destino, mostrará las diferencias.
Segundo, confirma la contratación. El bono no se cobra por adelantado: se activa el día que lo usas y se cobra por día consumido. Eso significa que contratarlo una semana antes no cuesta nada y que olvidarte de hacerlo sí cuesta.
Tercero, y esto es lo que casi nadie hace, comprueba en el móvil que la itinerancia de datos está activada antes de aterrizar. En iPhone está en Ajustes, Datos móviles, Opciones, Itinerancia de datos. En Android está en Ajustes, Red e Internet, Red móvil, Itinerancia de datos. Si está desactivada, el bono existe, está pagado y no funciona, y el síntoma es idéntico al de una tarifa mal configurada.
El cuarto paso es opcional y lo recomiendo si el viaje pasa de una semana: apunta en el calendario la fecha del primer día de uso, en hora española. Con un bono que se cobra por día usado y que cambia de día a las 23:59 de Madrid, la fecha de inicio es el dato que necesitas para saber cuánto llevas gastado sin abrir la aplicación cada mañana.
Qué pasa si no compras el bono y usas datos igual
La respuesta corta es que funciona y que la factura llega después. La respuesta larga explica por qué tanta gente termina con un cargo que no entiende.
Sin bono, la línea española se conecta a una red estadounidense y cobra por consumo según la tarifa internacional que tengas. Esas tarifas se miden en euros por megabyte, no por gigabyte, y la diferencia de magnitud es de dos o tres órdenes. El propio bono publica su equivalencia interna: 0,0010 € por MB, que es la forma en que la operadora demuestra que el paquete diario es más barato que el consumo suelto. Un mapa que se actualiza durante una caminata de veinte minutos puede costar más que un día de bono.
El problema no es solo el precio, es la invisibilidad. El consumo por megabyte no tiene un contador que veas. Te enteras al volver, cuando llega la factura del mes siguiente, y para entonces el viaje ya está cerrado y la reclamación es un trámite.
Si decides no contratar el bono, la manera de cortarlo en seco es desactivar la itinerancia de datos de la línea española y déjala activada solo para voz y SMS. Así sigues recibiendo llamadas y códigos de verificación, no gastas datos, y los datos del viaje van por una eSIM. Esa combinación —línea española para el número, eSIM para los datos— es la que usa la mayoría de los viajeros frecuentes, y el montaje de doble SIM explica cómo se configura en cada modelo.
El crucero por el Caribe no está cubierto
Este apartado sale de una línea del propio folleto de roaming que casi nadie lee: la cobertura marítima y aérea no está incluida en el roaming de la tarifa.
Traducido a un viaje real: si tu plan es un crucero que sale de Miami y hace escala en Nassau, Cozumel y San Juan, el bono de EE. UU. te cubre en el puerto y deja de cubrirte en cuanto el barco se separa de la costa. A bordo, el móvil se conecta a la red satelital del crucero, que se factura aparte y a precios que no tienen nada que ver con los 3 € del bono. Es la situación donde más facturas de cientos de euros se generan, y no por un uso intensivo, sino por dejar el móvil encendido en el camarote.
Las tres reglas que funcionan en un crucero: modo avión en cuanto el barco zarpa, wifi del barco si lo necesitas, y datos móviles solo cuando el puerto esté a la vista. En los puertos, además, hay que comprobar el país: Nassau es Bahamas, y Bahamas no está en el bono de EE. UU. ni en la zona 6.
El mismo criterio se aplica a los vuelos con conexión a bordo. La cobertura aérea tampoco está incluida, y un correo revisado a 10.000 metros se factura por la red del avión, no por el bono.
Cerca de la frontera el móvil cambia de red sin preguntar
Un detalle de la política de roaming que genera cargos raros: si estás cerca de una frontera, el móvil puede conectarse automáticamente a la red del país vecino y aplicarte la tarifa de ese país.
Los casos típicos son tres. San Diego, donde la red mexicana entra con fuerza en el centro y en el aeropuerto. Niagara Falls, donde desde el lado estadounidense se ve la red canadiense y el móvil la prefiere si tiene mejor señal. Detroit, donde Windsor está a un kilómetro y medio cruzando el río.
La solución es manual y tarda veinte segundos: en Ajustes, Red móvil, Operador, desactiva la selección automática y elige la red estadounidense. En iPhone el camino es Ajustes, Datos móviles, Selección de red. Si no aparece la lista, espera unos segundos o reinicia el modo avión.
No es un problema de facturación de Vodafone: es cómo funcionan los móviles. Pero es la razón por la que alguien con un bono de EE. UU. activo puede recibir un cargo de roaming internacional sin haber salido del país.
El 3G ya no existe: por qué un móvil de 2018 falla
Este apartado no tiene nada que ver con Vodafone y es la causa de la mitad de los casos de roaming que no funciona en Estados Unidos.
Las tres grandes redes estadounidenses apagaron sus redes 3G entre 2022 y 2023: AT&T cerró en febrero de 2022, T-Mobile en julio de 2022 y Verizon a finales de 2022. Desde entonces, una llamada y una conexión de datos necesitan VoLTE, es decir, voz sobre LTE. Un móvil comprado en España en 2018 o antes, o un móvil importado de otra región sin el perfil de VoLTE del operador estadounidense, puede conectarse a la red, mostrar cobertura y no ser capaz de establecer ni una llamada ni una sesión de datos.
El síntoma es desconcertante: barras de cobertura, nombre de la red en pantalla y nada funciona. Ni el bono ni una eSIM lo arreglan, porque el problema está en el terminal. Estados Unidos, además, es el mercado donde la exigencia de VoLTE es más estricta, hasta el punto de que algunos fabricantes retiran la homologación de modelos antiguos.
Dos comprobaciones antes de viajar. La primera: si tu móvil es de 2019 o posterior y se compró en España, probablemente no tengas problema. La segunda: si es anterior o es un modelo importado, busca el modelo exacto en la lista de dispositivos compatibles y confirma que soporta VoLTE, no solo LTE.
Hay un caso que engaña especialmente, y es el de los móviles con doble SIM donde la segunda ranura es solo 2G o 3G. En Estados Unidos esa ranura no sirve para nada, y si la eSIM o el bono se instalan ahí, el resultado es un dispositivo conectado que no cursa datos.
Vodafone Travel eSIM: desde 7 € y sin ser cliente
Desde 2026 Vodafone vende también una eSIM de viaje como producto independiente, no como complemento del roaming. Se compra por destino o por región, se activa al instante y no exige ser cliente de la operadora.
Es un movimiento que cambia la comparación. Hasta hace poco la disyuntiva era roaming de tu operador o eSIM de una empresa extranjera. Ahora hay un tercer jugador con marca de operadora española, precio de eSIM y soporte en español, lo que para mucha gente resuelve la objeción principal que tenía contra las eSIM: no saber a quién reclamar.
En esa oferta hay que mirar tres cosas y no una. El precio por gigabyte, la política de uso justo detrás de la palabra ilimitado y si el plan permite compartir datos. El precio de entrada bajo suele corresponder a paquetes pequeños o a promociones de lanzamiento, y el precio por GB real aparece en las tablas grandes.
Para un viaje a Estados Unidos la comparación honesta es entre tres productos: el bono diario de 3 € por 3 GB, la eSIM de viaje de Vodafone desde unos 7 € para Norteamérica, y una eSIM de un especialista. Los tres funcionan sobre las mismas redes estadounidenses, porque en EE. UU. solo hay tres redes físicas y todo lo demás es un revendedor. Lo que cambia es el precio, el soporte y las letras pequeñas.
Miami en cinco días: 15 GB por 15 euros
El caso más habitual de todos, y el que mejor parado sale con el bono.
Cinco días en Miami, un hotel con wifi aceptable, el móvil para mapas, transporte, reservas y fotos. El consumo real de ese viaje está entre 4 y 8 GB, muy lejos de los 15 GB que da el bono. La compra sensata, si eliges el bono, son cinco días a 3 €: 15 € con tu número funcionando desde que aterrizas y llamadas a España incluidas.
Lo que no conviene hacer en ese viaje es contratar siete días por si acaso. El bono se cobra por día usado, así que contratar de más no cuesta de más: solo cuesta si lo usas. La previsión que sirve es la de los días, no la de los gigabytes.
Y hay un detalle de Miami que cambia el cálculo: la ciudad tiene wifi en casi todas partes, incluidos centros comerciales, cafeterías y el aeropuerto. Un viajero que se apoya en ese wifi puede terminar usando tres días de bono de cinco, con lo que el coste real baja a 9 €. Ese es el escenario donde el bono no tiene competencia, porque ninguna eSIM se cobra por día usado. Y si el viaje combina varias ciudades, el consumo diario de cada una está comparado en la guía de la eSIM para Nueva York, Miami y Las Vegas.
Dos semanas entre Nueva York y California: aquí pierdes
Cambia la duración y cambia todo.
Catorce días, dos ciudades, un vuelo interno, mapas todo el día, fotos subidas a la nube y alguna videollamada. Consumo real: entre 15 y 25 GB. Con bono, catorce días a 3 € son 42 € si lo usas todos los días, y con 3 GB diarios vas sobrado, así que el bono no se queda corto: solo es caro.
Con una eSIM de 20 GB válida treinta días, el mismo viaje cuesta entre 15 y 25 € y sobra capacidad. La diferencia es de 17 a 27 €, y a cambio pierdes el número español para llamar. Si en catorce días no vas a hacer ni una llamada a un número español, la decisión está tomada.
El matiz importante es que en un viaje así el número no desaparece aunque no lo uses: puedes mantener la línea española activa solo para recibir, con la itinerancia de datos desactivada, y no pagar nada por ello. Esa es la configuración que recomiendo para cualquier viaje de más de diez días y la que casi nadie explica.
Compartir datos con el portátil rompe el bono
Tres gigabytes al día suenan a mucho hasta que se conecta un ordenador.
Un portátil que sincroniza correo, unidad en la nube y una videollamada de trabajo consume entre 1 y 3 GB en una mañana. Con el bono, eso agota el día antes de comer, y como el bono se renueva solo, el resultado no es un corte: son 3 € más sin que hayas decidido nada. Con una eSIM de datos ilimitados, en cambio, lo normal es que haya una velocidad reducida detrás, que es un problema distinto y menos caro.
Por eso el viaje de trabajo es el único escenario donde el criterio precio por día hay que abandonarlo y mirar precio por gigabyte con hotspot. Y es también donde conviene leer la letra pequeña del plan elegido, porque muchos planes ilimitados restringen el uso compartido a una cantidad diaria muy inferior a la del móvil: hay eSIM que dan datos ilimitados al teléfono y cortan el hotspot a 500 MB al día.
La alternativa que funciona y sale barata: bono para el móvil y una eSIM de datos para el portátil, con el móvil como punto de acceso solo cuando el wifi del hotel falle. Dos compras pequeñas, ninguna sorpresa y el número español intacto.
Dos adultos son dos bonos: 42 € por una semana
Dos móviles son dos bonos, y ahí el producto deja de ser barato.
Dos adultos con bono diario en un viaje de siete días son 42 € por 6 GB al día repartidos en la práctica entre dos personas. Dos eSIM pequeñas de 10 GB rondan los 25-30 € en total y cubren el mismo viaje con más datos. La diferencia no es enorme, pero se pierde la única ventaja real del bono, que es no tener que configurar nada.
Con niños la decisión cambia otra vez. Un niño con un móvil sin datos propios consume el hotspot de un adulto, y el hotspot es justo lo que el bono no está pensado para dar. La configuración que mejor funciona en familia es un bono o una eSIM con datos abundantes en el móvil del adulto que organiza el viaje, y los demás dispositivos conectados solo cuando hay wifi. El artículo sobre eSIM para viajes en familia desarrolla el presupuesto completo con dos y con cuatro personas.
Un caso aparte es el de los móviles de los niños que solo necesitan ubicación y mensajes con los padres. Para eso no hace falta un plan de datos: basta el wifi y compartir ubicación cuando lo haya. Pagar un bono diario por un móvil que va a mandar tres mensajes es el gasto más evitable de la lista.
Volver a España sin cargos fantasma
Al volver, el riesgo no es que el bono siga gastando: es que no sepas cuándo dejó de contar.
Al aterrizar en España la línea vuelve a la zona europea y el bono deja de aplicarse automáticamente. No hay que desactivar nada para que deje de cobrarse. Lo que sí conviene hacer es revisar el desglose de la factura del mes siguiente, porque los cargos de roaming aparecen agrupados y con nombres poco descriptivos, y una revisión rápida detecta si algún día se contó dos veces.
Dos comprobaciones concretas. La primera: si el viaje terminó a las 20:00 de la tarde en California, en Madrid ya es el día siguiente y ese día de vuelo puede contarse como día de uso. La segunda: si durante el viaje activaste el bono y además usaste datos por otra vía, el cargo aparece igual y la reclamación es más difícil.
El hábito que evita todo esto es simple: una captura de pantalla del consumo el último día del viaje, con la fecha visible. Con esa imagen, cualquier discusión posterior sobre un cargo tiene una base.
Cinco errores que cuestan dinero en la primera hora
Estos cinco aparecen en casi todas las conversaciones de soporte, y los cinco se evitan antes de embarcar.
Dejar la itinerancia de datos activada sin bono. Es el error más caro. El móvil consume en segundo plano aunque no lo estés mirando: sincronización de fotos, actualizaciones, notificaciones. Con la itinerancia activada y sin bono, ese consumo se factura por megabyte.
Contratar el bono del destino equivocado. El cuadro de Vodafone tiene zonas distintas por país, y un itinerario con escala larga en Canadá o en México puede activar la zona incorrecta. Verifica el destino principal y, si el viaje cruza fronteras, plantéate un plan regional.
No comprobar el modelo del móvil. Un terminal sin VoLTE en Estados Unidos no funciona, y el síntoma no dice que tu móvil no sea compatible: dice sin servicio. La comprobación previa está en la lista de dispositivos.
Activar el bono y no verificar que los datos salen. El bono puede estar activo y el móvil seguir usando la línea equivocada para datos, y si tras comprobarlo sigue sin haber conexión, el APN de la eSIM es lo siguiente que se revisa. En un móvil con dos líneas, la línea de datos se elige en ajustes y no siempre es la que uno cree. Cómo se hace está en la guía de instalación paso a paso.
Confiar en el wifi del aeropuerto para configurarlo todo. Los wifi de aeropuerto piden aceptar condiciones en una pantalla que a veces no carga sin datos. Configura antes de salir de casa, con tu wifi, y deja el aeropuerto para lo que es.
Preguntas que llegan antes de contratar el bono
¿Las llamadas a España están incluidas o se pagan aparte? Están incluidas. El bono Viaje Diario EEUU da llamadas ilimitadas a Estados Unidos y a España durante el día de uso. Los SMS quedan fuera y se facturan según tu tarifa.
¿Qué pasa si gasto los 3 GB antes de acabar el día? Se abre otro bono de 3 € y el servicio sigue sin cortarse. Si vas a compartir datos con un portátil, vigila el aviso del 80 % por SMS: ahí es donde empieza a sumar.
¿Cuándo empieza y termina el día que pago? El corte está en Madrid, no en el destino: un viaje de cinco días puede consumir seis bonos por el desfase horario.
¿Cubre Puerto Rico? No aparece en la lista de territorios del roaming de EE. UU., que incluye Estados Unidos, Alaska, Hawái, Islas Vírgenes, Islas Marianas del Norte y Guam. Confirma el precio de Puerto Rico en la aplicación antes de volar.
¿Sirve en un crucero que sale de Miami? En el puerto sí; en alta mar no. La cobertura marítima y aérea queda fuera del roaming de la tarifa y se factura a la red del barco.
¿Funciona en un móvil comprado en España hace ocho años? Probablemente no para datos, y quizá tampoco para voz, porque Estados Unidos apagó el 3G entre 2022 y 2023 y ahora exige VoLTE. Revisa el modelo en la lista de compatibilidad.
¿Es mejor el roaming de Vodafone en Estados Unidos o una eSIM para diez días? Con diez días de uso real el bono cuesta unos 30 € y una eSIM de 20 GB entre 15 y 25 €. La eSIM gana en precio; el bono gana en llamadas incluidas, número propio y cero configuración.
¿Puedo contratarlo si tengo prepago? El bono está publicado para las tarifas de 10 GB, 30 GB, 60 GB y 160 GB. Si tu línea es de prepago o de una marca del grupo con condiciones propias, puede no aparecer en la aplicación.
La decisión en una frase
Para un viaje de hasta siete días a Estados Unidos en el que necesites tu número español y quieras llamar sin mirar el contador, el roaming de Vodafone en Estados Unidos a 3 € por 3 GB es la opción más simple y casi siempre la más barata. Para cualquier viaje más largo, para dos viajeros, para un portátil o para quien cruza a Canadá o México, una eSIM de viaje cuesta entre la mitad y un tercio y hace el mismo trabajo.
Lo que no recomiendo es el término medio que elige mucha gente sin saberlo: dejar el roaming activado, no contratar el bono y confiar en que no será para tanto. Ahí no estás ahorrando; estás comprando el boleto de una factura que llega un mes después, cuando ya no puedes hacer nada.
Si decides la eSIM, el punto de partida es la guía completa para Estados Unidos, y si lo que quieres es comparar precios por gigabyte antes de elegir marca, la tabla del análisis de precios está hecha exactamente para eso. Y si el móvil llega con la eSIM instalada y no hay datos, el diagnóstico paso a paso resuelve el 90 % de los casos en cinco minutos.
Las condiciones oficiales del bono y de las zonas de roaming están publicadas por Vodafone España en su página de roaming y en el apartado legal de roaming y llamadas internacionales, que conviene releer antes de contratar porque cambian con cada renovación de tarifa. La eSIM de viaje que la operadora vende sin exigir contrato está en travel.vodafone.com. Y el calendario del apagado del 3G que explica los fallos de cobertura en móviles antiguos está en la guía para consumidores de la FCC.